viernes, agosto 10, 2007

 

La desertificación de España

El cambio climático ha llegado, sí. Y aunque éste está causando en la Península Ibérica una desertificación galopante, que es evidentemente obvia durante el período estival, existe otra desertificación paralela, de semejante magnitud.

La desertificación vegetal es observable, igual que la humana, y es a ésta a la que me refiero. Mientras que los calendarios y discursos políticos de nuestros representantes, tanto autonómicos como estatales, se centran en debatir los temas de siempre: nacionalismos y anti-nacionalismos, así como antiguas rencillas y enfrentamientos, los problemas de hoy yacen escondidos en la cámara de los olvidos.

Mientras tanto, nuestra España querida, que tantos se animan a usar como estandarte, se desertifica. Las dos Castillas se vacían, el Norte también excepto en excasos puntos geográficos, extremadura tiene una de las rentas per cápita menores de Europa, y los jóvenes viajan, se amontan y sudan los veranos en un Madrid que ya no da más de sí, entre inmigrantes de fuera e inmigrantes de dentro.

Pero este es un problema del que nadie habla. Madrid y Barcelona, crecen y crecen, con excesivos planes urbanísticos y pocas medidas de inserción social, y en los pueblos de la España de interior ya sólo nos reunimos los jóvenes para brindar por Navidad, que es el único día en el que todos estamos en nuestro pueblo.

La construcción, y alguna que otra actividad más, es lo único que queda en estos pueblos de interior, que se vacían de oportunidades, de jóvenes, de vida, mientras un campo cada vez más castigado por la explotación excesiva y por las escasas lluvias ya no da más de sí.

Y mi grito es: ¿cuándo los políticos introducirán este debate en su agenda? ¿cuándo alguien se atreverá a ponerlo sobre el tapete? y sobre todo: ¿cuándo la sociedad española comenzará a ser consciente de este problema?

Porque la gente ve los problemas que le hacen ver, y sólo esos. Alguien, un nuevo líder, una nueva voz, un nuevo medio de comunicación, independiente y con ambiciones de renovación, deberá proponer estos nuevos temas, de máxima gravedad, para que la sociedad los vea, los analice, los comprenda, y vea que la clase política que dice reprensentarlos les está manipulando, ocultando los problemas que día a día les afectan (ese hijo en Madrid, ese otro en Barcelona, una familia separada) y mostrándole sólo aquellos temas que tienen interés para sus aspiraciones electorales.

Yo, desde este pequeño blog personal, lo denuncio, aunque no llegue a nadie más, porque no puedo gritarlo más fuerte por mi ventana.

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